Al Rescate de La Merced, por Ricardo Cruz

El mercado de La Merced en la Ciudad de México, es más que un punto de intercambio comercial para el consumo y la fuente de trabajo de miles de locatarios. Los mercados públicos son parte del arraigo de la cultura mexicana y particularmente, La Merced es un barrio con historia, un espacio público envuelto de tradición que ha tomado un sentido de pertenencia para los vecinos y a cada individuo que liga sus actividades cotidianas por este barrio.

El Mercado de La Merced ha funcionado en medio de un aparente caos organizado y regido por políticas públicas, y durante más de un siglo, se ha convertido en un modelo cultural económico en la historia de la Ciudad de México.

La madrugada del 27 de febrero del 2013 marcó la memoria de los locatarios de la Merced, cuando se quema la Nave mayor y 400 locales que conforman un tercio del mercado fueron afectados.

Tras el incidente que afectó a muchos comerciantes, sale concurso en el que se presentan propuestas de anteproyecto, y se dictamina un ganador. El proyecto sostiene su propuesta fundamentado en un diagnóstico participativo social, a través del Programa Universitario de Estudios de la Ciudad (PUEC), con el que se hizo el intento de involucrar a los habitantes y usuarios para la propuesta de un Plan Maestro. Es como en el 2013 se crea Plan de rescate para la Merced, en el que se delimita la poligonal que comprende a los mercados.

Ricardo Cruz es locatario de 3ra Generación en La Merced, y explica cronológicamente el impacto de inconformidad y la desconcertación por parte de los locatarios y diversos grupos de la Merced, ante la propuesta de un Plan Maestro que plantea des configurar el Barrio para reorganizar su funcionamiento.

Aún se desconocen abiertamente los dictámenes, la información que concierne este Plan Maestro es muy vago y limitado para los vecinos y comerciantes, quienes han solicitado en las mesas de diálogo los detalles del proyecto y se les ha negado la claridad del proyecto. Lo poco que se deja ver, son propuestas innecesarias y poco útiles, para los locatarios, pretenden modificar las costumbres de los mercados que trasciende desde un cultura prehispánica para convertirlos en un centro de mercado competitivo con los centros comerciales, dado que son funciones distintas.

Un artículo de Ricardo Cruz publicado en Enlace Arquitectura. Foto: commons.wikimedia

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