Blanqueamiento por despojo, por Pablo Gaytán Santiago

Les compartimos un interesante artículo en relación a las actividades de resistencia de la 06600 PLATAFORMA VECINAL Y OBSERVATORIO DE LA COLONIA JUAREZ, que en diciembre de 2015 consiguió parar el Proyecto Corredor Cultural Chapultepec.

Hace ya más de 4 años, surgió un importante debate ente los habitantes de la colonia Juárez ubicada en la centralidad metropolitana de la Ciudad de México, algo estaba sucediendo en el barrio. Sus habitantes y pequeños comerciantes buscaban encontrarse y dialogar “entre muchos pocos”; con el fin de activar mecanismos para develar, comprender y resistir las consecuencias del despojo y el desplazamiento vecinal impulsado por las inmobiliarias. Así como para identificar los múltiples factores y actores de estos canallas procesos que afectan directamente la realidad inmediata de su entorno y permanencia en el territorio.
A este proceso de especulación inmobiliaria y de políticas gubernamentales que contribuyen al encarecimiento del suelo urbano se le asignó un término propio, una manera única de enunciación vecino-barrial que parte de una legítima necesidad de nombrar lo que les agrede creando términos propios para resignificar, comprender y activar mecanismos para la defensa del territorio y la ciudad, y por el inalienable derecho a permanecer en el barrio, en oposición a un modelo de ciudad “compacta” o urbanismo temático que destruye lo común, segrega y excluye.
Este término juaricua [1] tiene nombre y apellido: Blanqueamiento por Despojo.

Al espíritu de esta época lo vacía el blanqueamiento. Blanqueamiento del pensamiento y las maneras de enunciar la realidad, blanqueamiento en tiempo real de la historia y los movimientos históricos; blanqueamiento de toda energía libidinal de revuelta; blanqueamiento de los desaparecidos políticos o sociales; blanqueamiento de los damnificados por las catástrofes sociales y naturales; blanqueamiento del dinero negro y la explotación en los paraísos fiscales; blanqueamiento del despojo inmobiliario a través de los proyectos de reconstrucción urbana; blanqueamiento de la corrupción política en frentes partidistas, candidatos independientes y políticos de la esperanza inmovilizada; blanqueamiento del lenguaje para desaparecer las consignas rebeldes, blanqueamiento emocional y simbólico de los individuos y las comunidades humanas. En suma, el blanqueamiento disuelve de manera desaforada y a la velocidad del tiempo real la saturación informacional de mentes y cuerpos que buscan vivir ahora en medio de su sobre-exposición a la luz de las pantallas que con su luz los blanquean. .
En su Imágenes de la blanquitud, el filósofo ecuatoriano Bolívar Echeverría plantea que “la blanquitud –que no la blancura- es la consistencia identitaria pseudoconcreta destinada a llenar la ausencia de concreción real que caracteriza a la identidad adjudicada al ser humano por la modernidad establecida”[1]. La “blanquitud” remite a la identificación de los individuos con el ethos del arquetipo que proponen el capitalismo y urbanismo contemporáneos; el emprendedor que sin ataduras morales en plena libertad de mercado opera estrategias crueles y canallas de beneficio monetario; tal y como lo hacen en la urbes los especuladores políticos, financieros e inmobiliarios; como aquel especulador de la película El Capital de Costa Gavras (2012), operador del despojo de empleos, capitales y propiedades.

Podemos llamar “blanquitud” a la visibilidad de la ética capitalista en tanto que está sobredeterminada por la blancura hegemónico-racial de un modelo aspiracional de ser, actuar, pensar y estar en el mundo, que diluye cualquier posibilidad de diferencia radical.
Por otro lado, sobre el barrio se posa con seductora violencia el blanqueamiento urbano-cultural, es decir, una nueva tipología de empresario y habitante que ve en el consumo y entretenimiento una opción de des-integración. Así, con una actitud blanqueada, miles de jóvenes optan por una forma de vida en la urbe y los emprendimientos hípster: constituyen empresas, consultorías, organismos no gubernamentales, productoras de imagen, agencias de comunicación vía Internet; diseñan y organizan eventos filantrópicos; y se vuelven artistas visuales y conceptuales, siempre bajo la consigna del emprendimiento y la auto-realización; son millennials. Muchos de ellos transitan de ser roomates a propietarios de un pequeño lugar en los nuevos complejos habitacionales creados bajo el régimen del urbanismo blanqueador que los compacta y verticaliza, y bajo un sueño de opio los convierte en un agente más del blanqueamiento, con discursos del capitalismo sustentable y filantrópico; enredados y en complicidad con los poderes del desarrollismo inmobiliario.

Urbanismo blanqueador
El concepto-imagen polisémico del blanqueamiento explica las actuales estrategias de sociedad [2] (Asociación Pública-Privada) entre el Estado (Inmobiliario) y los Carteles Inmobiliarios en la Ciudad de México, quienes activan en el territorio urbano maniobras [3] multidimensionales bajo esquemas como las Asociaciones Público-Privadas, Sistemas de Actuación por Cooperación (Granadas-Tacubaya, Alameda-Reforma, La Mexicana, Distrito San Pablo, Doctores-Buenos Aires); Áreas de Gestión Estratégica (Xochimilco, Tláhuac, Milpa Alta); y Centros de Transferencia Modal (Chapultepec, el cual actualmente se encuentra en proceso de obra, Constitución de 1917, Indios Verdes, Martín Carrera, Zaragoza, Taxqueña y San Lázaro).
La gestión del blanqueamiento se activa bajo la rectoría mercantil de la Gobernanza. La Gobernanza se ha convertido en la forma administrativa primaria del neoliberalismo, la modalidad política a través de la cual crea ambientes, estructura las resistencias y los incentivos. Conduce al sujeto. Implica la transformación de un gobierno que funciona a través del mando y el control organizado jerárquicamente, a un gobierno en red, integrado, cooperativo, asociado, diseminado, auto-gestionado. Un gobierno sin Gobierno. El concepto viene del mundo de los negocios, se refiere a un modo de administrar negocios complejos en los que la jerarquía vertical da paso a un acuerdo más horizontal, incluso igualitario. Su meta explícita es transformar sus métodos de administración, del sector privado a los servicios públicos, y utilizar técnicas económicas como la incentivación, el empresarialismo, la subcontratación y la competencia para bienes y servicios públicos [4] . El gobierno como un proceso eficiente. Es una forma que pone en paréntesis o elimina la política, el conflicto y la deliberación de los valores y fines comunes. Pone énfasis en el consenso. Ahora bien, esta lógica procesual neoliberal funciona en varios estratos de manera transversal a lo largo y ancho del territorio urbano;
1. Blanqueamiento Expoliador; que concibe al territorio como un botín y particularmente concibe al suelo como un bien conflictivo, a contrapelo de que este tenga una función social. Además este se ha convertido en la materia prima del despojo; los inmobiliarios hablan de su potencialidad, de la transferencia de potencialidades, bajo el objetivo de producir una “renta monopólica de segregación” (lo que aumenta el costo del suelo, y la vivienda es el status; el lugar en donde se vive, digamos, produce una plusvalía simbólica). Por esa razón los arquitectos y planificadores urbanos piensan en aumentar la plusvalía con una inversión mínima, es decir, construir hacia arriba, en forma vertical, convirtiendo al aire mismo en un insumo que produce renta y especulación; se especula con el aire.
2. Blanqueamiento Financiero; se refiere en primer lugar al blanqueamiento de las ganancias excedentes del capital en los países metropolitanos, las cuales son reinvertidas en nuestros países para no crear crisis de sobreproducción en aquellos países; aquí las empresas financieras las invierten de manera indirecta –préstamos, compra de deuda-, o de manera directa –invirtiendo en proyectos inmobiliarios como CETRAM, APP, SAC o AE-, preferentemente en proyectos de sustentabilidad, clara oportunidad para impulsar el capitalismo verde. Asimismo el blanqueamiento financiero también se refiere al blanqueamiento de recursos económicos que tienen su origen en los negocios del crimen organizado, corrupción de la clase política, transferencia de ganancias extraordinarias de empresas trasnacionales sin pago de impuestos y recursos que grandes consorcios financieros blanquean para invertirlos en la adquisición de suelo urbano, la construcción de megaproyectos y la construcción de infraestructuras con una alta tasa de plusvalía que se captura sin retorno.
3. Blanqueamiento de las Instituciones encargadas del “desarrollo urbano”ALDF, SEDUVI, SECRETARÍA DE GOBIERNO, OFICIALÍA MAYOR, AEP entre otras dependencias– que se convierten en agencias gestoras de capitales y de políticas financieras internacionales; violentando legislaciones locales y creando nuevos reglamentos, figuras jurídicas y figuras de gestión extra-territoriales y de excepción. Hoy día le son de gran funcionalidad el Certificado Único de Reconstrucción de Vivienda (CURVI): Documento oficial expedido por la Secretaría en el que se hacen constar los CeDRA 2017, el Contrato de Obra, y los datos del Director Responsable de Obra o los del perito en desarrollo urbano; así como el Certificado Único de zonificación del uso del suelo (CUZUS). La expedición de estos documentos es la función casi única de estas instituciones.
4. Blanqueamiento de las Leyes y los Sistemas de impartición de justicia con el poder del dinero. El ejemplo más reciente es la aprobación de la LEY PARA LA RECONSTRUCCIÓN, RECUPERACIÓN Y TRANSFORMACIÓN DE LA CIUDAD DE MÉXICO, EN UNA CDMX CADA VEZ MÁS RESILIENTE, que de hecho oficializa el despojo y la reorganización del territorio desde la perspectiva de las inmobiliarias.
5. Blanqueamiento Territorial; modificación de tipologías formales urbanas. Hoy es evidente que con los SAC, CETRAM y las áreas de gestión estratégica, hay una especie de alisamiento territorial vibrante, compacto y denso, a la vez que esta recodificando el territorio y los usos del suelo, creando nuevos iconos urbanos, nuevos hitos desarrollados desde la perspectiva netamente mercantil.
6. Blanqueamiento Cultural; procesos que en su conjunto tienden a eliminar, descafeinar o pasterizar las culturas locales, barriales, tradicionales y comunitarias con el asentamiento de comercios y proyectos que convierten a los territorios en parques temáticos. La punta de lanza de dicho blanqueamiento obviamente son las Industrias Culturales y el consumo individualizado de masas [5] ; consumo mediante aplicaciones y nichos de mercado locales y territorializados como la colonia Roma, Condesa, etcétera. También esta el ejemplo de las tiendas de conveniencia, que tienden a substituir a las tradicionales misceláneas y mercados barriales.
7. Blanqueamiento Social y Racial; aplicación de estrategias (i)legales de presión y hostigamiento inmobiliario, que substituye en territorios urbanos específicos, a una población con arraigo considerada desechable, por otra. Pero no solo tiene esa implicación, sino también la substitución de población vieja (jubilados, tercera edad) por otra joven.
8. Blanqueamiento del discurso; que sustituye y descafeína conceptos, deslactosa ideas con sustento y desazucariza modelos de pensamiento sólidos. Se substituye el pensamiento crítico por el pensamiento condesciende y consensual, políticamente correcto.
El concepto-imagen del blanqueamiento es polisémico, ya que es útil para comprender y explicar que se produce en varias dimensiones de la vida urbana. El blanqueamiento es el asentamiento y producción de una mentalidad; un estado de ánimo, una forma de legalizar lo ilegal, y también expresa la emergencia de un aparato estatal blanqueado y blanqueador, enunciarlo es resistir.
Así como existe la desaparición forzada también existe el blanqueamiento forzado, impulsado por quienes desde la iniciativa privada, el crimen organizado o el estado, buscan desaparecer y violar derechos como objeto de una biopolítica criminal; de la mano van las masas silenciosas que habitan en el hogar de la indiferencia autoimpuesta. A contracorriente, en resistencia y tensión persiste un puñado que busca incidir, decidir y cambiar el rumbo del destino de cada vez más fracciones del territorio nacional, a este pequeño puñado pertenecemos nosotros.

[1] Echeverría, Bolívar. Modernidad y blanquitud. Ediciones ERA. México. 2016.
[1]El termino se refiere a que viene de la Juárez?. Sugiero que sea en cursiva por ser slang
[2]Podría ser “de construcción de sociedad”?
[3]La palabra “estrategias” está dos líneas arriba)
[4]La meta del gobierno es transformar sus métodos de administración de los servicios públicos a través de las técnicas que describes para privatizarlos?. Creo que no está muy clara la idea, sugiero revisar la primera frase.
Podría ser: “Su meta explícita es cambiar sus métodos de administración de los servicios públicos por los del sector privado, utilizando tácticas económicas…”
[5]Puede ser; Consumo individualizado EN masa?

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